Hoy, después del patio, de asearnos y de relajarnos, nos fuimos al patio de los almendros. Es la primera vez que salimos allí, a excepción del día del simulacro de incendios y de la celebración de las Miniolimpiadas Griegas. Belén se ha llevado su dedo mágico (que se le ha quedado corto) y ha hecho caer unas cuantas almendras de los árboles. Están buenísimas. Se lo han pasado pipa corriendo de un lado a otro recolectando las almendras. Les he prometido que otro día volvemos a salir.
Cogimos mogollón de almendras. Me hace mucha gracias cuando les pregunto que cuántas hemos cogido y se ponen a contarlas ahí mismo. Por eso nos las llevamos todas a clase. Mirad cuántas hemos recogido en cinco minutos:
¿Queréis contarlas? ¿No? ¿Sí? Pues nosotros las hemos contado mientas las íbamos colocando. A algunos bombones la cuenta se les ha hecho eterna. Jjjjj. Noventa y una. Hemos recolectado noventa y una almendras.
Y ahora toca el turno de repartirlas. Como estos muchachos son muy listos hemos hecho una "división" a modo de reparto y paso a paso. Ha estado muy chula la actividad.



